miércoles, junio 23

Perspectiva de ida y vuelta

... Y A LA VUELTA

Qué sublime sensación
estar vacío y ser
de repente
nadie y a la vez
estar lleno de Mundo
existir árbol
no enfocarse
en nada, ser Todo
nuevamente (no recuerdo).


A LA IDA ...

No me pidas que te dé lo que no tengo:
pídeme lo que no deseo darte.

No pretendas darme aquello que deseo:
restríngete a lo mero necesario.

No me hables:
escóndeme tu amor en las palabras;
no me toques:
unta con tu amor suaves caricias;
no me mires:
imprégnate de amor en lo profundo, donde pueda
hundirme, ahogarme, al cabo disolverme
en ti,
en ti, en lo difícil.

Mas si acaso vieses que no puedo,
que el peso de mis huesos sobrepasa
al lastre de las lágrimas que vierto
en el camino,
no esperes, no dudes, no me dejes
aprender a manejarme en el destino,
¡no!:
acude sin demora,
por favor,
te lo suplico,
pues siento que más tarde
será tarde.

martes, junio 22

Nothing beyond

Este solsticio
carece
de olor a manga corta
a pesar del pastel en sus colores y la fresca
en sus mismas madrugadas; no trae
la borrachera
silbada
del vencejo, ni presenta
esas uñas pintadas que intentaban
cosquillas en el resquicio
de la huida -inconsciente- hacia un futuro.

Unicamente veo R-A-Z-Ó-N en los poemas, construyo la idea interina de lo que fuera antes beso y lágrima. El acero se ha vuelto aroma de café y vapor de agua; no quedan migas de madalena en la mesa. No hay vaso manchado de Cola Cao, ni desinterés, ni tan siquiera cuatro o cinco creencias. No más desayunos de mermelada de albaricoque, de rayos de sol oblicuos, de mendrugos quemados, de margarina hecha de sueños y ojeras. No más tomorrows, no más ingenuidad, esencia o esencias, deseos de libertad, orgullos de geología, anhelos de Mrs. Morgan, las veinte galletas.

No más... ¡Dios! ¡es que ya no sé dónde se encuentran! Y estarán ahí, ahí todos, ahí, en los recovecos en que viven la memoria, la imaginación, el limbo donde existen estas letras.

Devuélveme, verano, devuélveme después de este largo viaje que emprendí para llegar, sorprendentemente, a conocer mi destino. Qué horrible hado conocer el sentido de la vida. Sólo me resta ... ¿y ahora qué coño hago? ¿Por qué no queda confitura de fresa?

lunes, junio 21

De prestado

Siento que habito el cuerpo de otro yo. Ése que ayer se mostraba poeta. Pero no puedo remedarle; imposible. Tengo cada neurotransmisor en su sitio. Sus decisiones de ayer conforman mi ser de hoy.

Después de las causas me vuelvo efectos. Digo y digo para ser cada vez más consciente de mi necesidad de volverme silencioso. Devenir callado en esta abrumadora niebla de palabras que me vuelvo en la mente. El silencio que soy se vuelve desperdicio fonético. El detritus semántico de la grey me crea a imagen y semejanza de su punto ciego.

Y el right and wrong del talk the walk
me convierte
en tu receptor de radio
-ése que cuenta cada madrugada
el número de aquellos
que quedan
para decirte quién eres tú.

Y el Silencioso no sabe nada;
el Mudo muere en cada papagayo
que nace
del huevo enciclopédico
o de los anaqueles rebosantes que conforman
la placenta bibliográfica:
recursividad siempre esotérica
de una falsa matemática.

viernes, junio 18

El presente en dos escenas

ACTO I

Me das
las esquinas de tu cuerpo
porque sabes que me gusta lo redondo.
Me das el filo
de tu palabra porque sabes
que esta herida aún me sangra y
me das
puñaladas
por la espalda y con consciencia
de que el vidrio soplado de mi espíritu
tiene un punto de ruptura muy pequeño.
Me das sustos y quebrantos
días de lágrimas
tensiones
ansiedad, angustia.
No hago nada;
sólo observo los parches ajados e incontables
-regalo tuyo-
bajo mi línea de flotación.
No hago nada;
sólo pienso en lo egoísta
que soy
en una relación
de la que solo tomo
todo eso
todo eso que me das
(sin pedir nada a cambio,
pues ya lo tomas
sin preguntar, con toda confianza
invadiendo mi vida-sueño).

ACTO II

Un día seré amado, amado en lo profundo de mi averno, cuando el alma haya muerto y los gusanos del olvido, laceren mi espíritu con sus risas, ocultas tras el engaño del tiempo. De nada valdrá entonces que me deis caramelos como a un niño molesto; ni aceptaré una sonrisa de plástico empolvada con aroma de sexo. Tal día seré amado, amado lentamente, muy despacio, cuando no importe el Tiempo, y el ulterior instante, perezoso, se duerma en la frontera del minuto eterno de un final inexorable. Entonces no intentéis engañarme con el beso carnoso del labio; desdeñaré la terneza del pecho y quebraré las patas a las letras. Ese día seré amado, amado inútilmente en la penumbra, cuando impere lo obscuro y el muro del aire se resquebraje bajo el peso del esqueleto de un perpetuo silencio entronizado. No me vengáis entonces con el tacto de las flores marchitas más suaves; no admitiré la garganta del pájaro aclarada con la miel del elogio. Un día seré amado, amado totalmente en lo redondo, cuando ya nada exista y la algazara de la piedra resuene en mi cerebro inexistente expandiendo el ritual de lo infinito.

jueves, junio 17

Desperdicio...

Qué vida tan desperdiciada, qué
pérdida de un alma tan curiosa, qué
estúpida existencia entre
el deseo
el amor
el desengaño
el hastío
el verbo y la carne.

Tanto tiempo he pasado enterrando el sentimiento, gritándome al oído muy bajito que por favor no se me removienran las entrañas; he pretendido adaptarme a la maquinaria aplastante que quiso construirme el camino a fuerza de abrasador asfalto y contundente apisonadora. Mas me revelo débil: no he podido. No más: el corazón se me ha desbordado esta mañana. Me he despertado en vómito de sentimientos, entre restos de carne inmaterial de pensamiento y corazón metafórico. El subjuntivo triunfa.

Soy un rebelde de pacotilla: la pataleta de un niño, el odio oculto en lo profundo, el resentimiento estúpido de quien no sabe de rencor. Soy bazofia, mierda, escoria, rabia, desatino, grito desgarrador, entrañas... una intensa y maravillosa luz cegadora anónima estallando en la locura de un encierro.

Huir, huir, huir, escapar, correr, más y más rápido, más lejos, corazón palpitando con furia contra las paredes de mi pecho, huir de todo, de todo, de mi... a la muerte quizá.

Espero un ratito más. A ver si se me acerca un sueño de puntillas, entre caricias de silencio y besos sutiles como el aire, colgados de la seguridad de lo eterno. Sólo un ratito más; para que no se diga que no tuve paciencia; por si aparecieras tú.

miércoles, junio 16

Si un día mi hijo abriése mi mesilla...

De tanto espacio inútil,
en metros y kilómetros y hectáreas
—si hablo de superficies—,
o en miles de volúmenes inmensos
—si del vacío enorme—, sólo encierro,
(como puede cerrarse un territorio:
con fronteras de sueños)
un hueco entre paredes de madera:
mi mesita de noche.

En ella me guardo intacto —y solo—:
dos libros,
ese reloj parado tanto tiempo,
y el sello aquel mojado con tu lengua
(ya seco);
tres fotos, calzoncillos,
y varios calcetines sin pareja;
la esquela de mi abuelo, unas monedas
antiguas o extranjeras,
la tonta pajarita de las fiestas.

Son tres cajones llenos de recuerdos,
de trastos viejos, rotos, o de prendas
de ropa interior fea.
En ellos,
se esconden los tornillos del secreto,
o habita el agujero de mis manos;
se encuentran
esquirlas que saltaron de mi alma,
o trozos de un corazón desgajado
de no usarlo,
o usarlo demasiado
—quién sabe—.
Hay lágrimas resecas, besos muertos,
daño olvidado, polvo;
se asoman medios versos
en folios de papel desordenados;
junto a un pasado quieto, una flor tiesa,
o una vida que espera el día incierto,
en que se escurra, arena,
juguete en unas manos más pequeñas.

martes, junio 15

Quisiera...

Poder dar el poco de amor que queda
dentro de esta alma, vidriada
por el tiempo incansable que me vive.

Exprimir la última sangre de humano
que guarde este agotado corazón
de carne débil, fuerte sentimiento.

Y alejarme de mí, esta vez tan lejos
que me sea imposible ya encontrarme
de nuevo. Mas mientras..., aguardo y sueño.



El entralazado de los días tendido por el puente de las oscuridades. Trama y urdimbre del tiempo en que existimos. Vagando en el continuo y loco (por imparable) batir del pensamiento que salta del lenguaje meta-físico y lineal de la ciencia a la holo-sincrasia del right-handed brain.

Y el niño rebelde sigue gritando: "Quiéreme jolín"

Bullshit.

Al fin y al cabo todo esto es un invento de D.I.O.S. [D.I.O.S. Infinitely Opened Subrutine]... Ahí es nada el acrónimo a desarrollar...

lunes, junio 14

Un día soy (uni)verso y otro prosa(ico)

Vengo y me siento (feeling/sit down)

Me exploro.

Tozudamente me obligo a ser uno con quien fui ayer o el otro día (joder la insustancialidad del tiempo)

Pura lógica rebosante de ji-ji-ji-ja-jas vs líquida poesía.

¿Quién vence? Siempre yo que no soy yo sino lo que es identificado en lo que se cree yo.

Words play. Mind's toy.

domingo, junio 13

Nueva vida

Miro la nueva vida que se me abre a cada instante.

Me asombra reconocerme distinto cada momento pasado. Siempre creo que soy el verdadero yo en el preciso presente. Y cuando llega un nuevo presente en el futuro del presente pasado, me "doy cuenta" de que creía ser de un modo que ahora "sé" que no soy. Y así absurdo de mí me autoengaño de nuevo inconscientemente.

Sólo eso ya debería ser suficiente para no caer torpemente por enésima vez...

Ayer noche visité la soledad de la luz nocturna mientras la música me abstraía del silencio que vuelve tan real el pensamiento. Una hora... dos. El sueño vino luego. Y entre sueño, ensueño y sueños... la inconsciencia. ¡Qué malo es despertar tan nuevo y diferente cada mañana! Siempre me queda la duda de si yo soy el que ayer se durmió, el que a la mañana se despierta... o ese que vivía entre medias cuando el brutal sonido del despertador llega antes que la autoconsciencia de vigilia...

Pasadas las seis de la tarde siempre parece que empiezo a tomar las riendas de mis sentimientos. Y me siento entonces uno con ellos, compacto y consistente.

Por la mañana siempre están en lucha conmigo, malditos.

¡Dios! (*es curioso lo ateo que soy y lo fuerte y apropiado que me suena el lenguaje irreverente) ¡qué lejos se me hace ese mañana a largo plazo!

Venga quien sea y cambie mi vida. ¿Me da miedo tornarla cabeza abajo? ¿O es sólo pereza?

viernes, junio 11

A la luz de las sombras

Vivo a la luz de las sombras,
soy eso intangible que se identifica
a sí mismo
después de un aburrido deambular
por los interespacios de lo inmaterial
en que todo se convierte.

Nuevo día y nuevo viaje éstos que he comenzado. Imagino que -salvo rarísimas excepciones- no tendré muchos interesados en la lectura/comprensión de estas reflexiones que intentaré hacer con cierta regularidad. A fin de cuentas vivimos cada uno nuestro pequeño universo -que en realidad es el más grande todo único existente y conocido. Y ya tengo tablas suficientes en 'la vida' como para narcisistamente suponer el interés sobre un individuo mental más -léase: yo. Es por ello que seré yo mismo y éstas, mis palabras, intelectualización de lo que soy para expresar lo que denominamos sentimiento, o qué sé yo...

Cúmulo de contradicciones. Miedo a la dis-continuidad del proceso que soy.

Búsqueda constante, curiosidad, pregunta...

Hambre de amor. Hambre de fusión en otra mente, con otra mente.

Trastornado entre lo más físico, sensual y profano; abandonado a una espiritualidad que no es más que otro concepto perdido en la profundidad inexistente de Eso.

Primate y pura física; reacción interna indescriptible...

Misterio; lo inefable.

Al fin, sólo eso sensible y suave, temeroso y dulce que quiere vivir. Vivir por encima de todo, sin ataduras, sin necesidades, tan sólo ser con la alteridad en femenino hasta perder la auto-consciencia.

jueves, junio 10

En el principio fue el verbo...

... la palabra. La residencia de lo que soy en la mente que me contiene.

Todo es empezar.

Pero parece que la vida continúa algo más allá, o al menos me cuesta un sacrificio superior al que se supone en el principio.

En realidad eso soy yo. El verbo. La acción sólo y únicamente en esta eternidad atemporal del devenir.

Mis conflictos aparecen cuando me vuelvo sujeto, sustantivo. Entonces el verbo me atemoriza con su amenazante participio en un subjetivo tiempo futuro.

A la postre... búsqueda de amor.

Y sin encontrar quien me guíe hacia mí.